La complejidad de las relaciones existentes en las Empresas Familiares puede ser fácilmente representada por el “modelo de los tres círculos“, desarrollado hace mas de 40 años por Jhon Davis como resultado de la necesidad de organizar a las personas que entrevistaban en un estudio que se estaba llevando a cabo en Empresas Familiares.

Los Tres Círculos simbolizan los tres grandes pilares de la Empresa Familiar: La Familia, La Empresa y La Propiedad.

La Familia: con este circulo se representa a los miembros de la familia como tal, y no necesariamente en relación a la empresa. Entran en este círculo todos los miembros de una familia.

La Empresa: este círculo comprende a la Empresa en el sentido de su gestión y administración, participación activa o trabajo. Toda persona que tenga una relación con la “gestión del negocio” que es la Empresa, queda comprendida en el presente.

La Propiedad: el círculo de Propiedad reúne a los propietarios de la Empresa, quienes son titulares de las participaciones sociales de las sociedades comerciales y dueños de los bienes involucrados en el proceso productivo (muebles e inmuebles).

El modelo de los tres círculos permite ver la interacción de los sistemas familiares y empresariales, poniendo de manifiesto la existencia de zonas aisladas y zonas de superposición, donde los agentes pueden estar implicados.

A continuación analizaremos las posibles combinaciones:

1- Familia, Propiedad y Empresa. Es el espacio de intersección de los tres círculos. Son aquellos miembros de la familia, que son dueños de la misma y ocupan puestos en la dirección de la misma. Este tipo de agentes son comunes en las empresas de primera generación y el ejemplo más representativo es el fundador. Con la profesionalización de la empresa familiar nos encontramos con empresas en las que nadie tiene esta triple responsabilidad. Esto suele ocurrir cuando las personas con mayor preparación y capacidad de liderazgo para dirigir la empresa familiar no son miembros de la familia.

2- Familia y Propiedad. Se trata de agentes que tienen suficiente interés para mantener la propiedad de la empresa, pero sin embargo, no tienen ninguna vocación para ser directivos de la misma. Dos casos muy comunes son cuando los hijos del fundador o miembros de generaciones posteriores, que han heredado acciones de la empresa familiar, tienen voluntad de mantener esas acciones, pero su vocación le lleva a desarrollar una profesión como médico, profesor o artista, por lo que no trabajan en la dirección de la empresa. El otro caso es el de un miembro de la familia que después de haber trabajado en la empresa se jubila manteniendo parte del capital.

3- Familia y Empresa. Se trata de miembros de la familia que desarrollan labores directivas, pero que no tienen propiedad en la empresa. Un caso común, son los hijos de los propietarios que se incorporan a la empresa, pero aún no tienen acciones de la misma.

4- Propiedad y Empresa. Son aquellos agentes que participan en la propiedad de la empresa y desarrollan labores directivas, pero no pertenecen a la familia que controla la empresa. Esta situación se produce cuando algún socio minoritario que no pertenece a la empresa ocupa puestos directivos. También se encuentra en esta situación los directivos no familiares a los que se les incentiva mediante acciones dela empresa. Estos directivos pueden tener acciones como resultado de haber demostrado una gran capacidad de gestión y una lealtad importante a la familia durante años por lo que se les recompensa con acciones. Otra alternativa es que la empresa para motivar a los directivos les vincule su remuneración a acciones de la empresa (por ejemplo, sistema de retribución mediante stock options).

5- Familia. Son los miembros de la familia que ni poseen acciones, ni desarrollan labores directivas en la misma. Pueden destacarse tres grupos de agentes que se encuentran en esta situación. Los cónyuges no propietarios que pueden jugar un papel clave en la marcha de la empresa familiar por su influencia en el cónyuge propietario. Los hijos menores que son el futuro de la empresa familiar por lo que seles debe inculcar la cultura de la empresa, respetando la libertad de cada uno a elegir su futuro. Los familiares desvinculados, que aunque no tienen propiedad siguen formando parte de la familia.

6- Empresa. Se trata de directivos de la empresa que no son miembros de la familia y tampoco tienen participación accionarial. Estas personas suelen ser fundamentales para el funcionamiento de la empresa. Incluso en algunos casos incluye al director general. Otro colectivo importante son los trabajadores, que constituyen la base para obtener una ventaja competitiva en una empresa. El hecho diferencial de que la empresa pertenezca a una familia puede incidir positiva y negativamente en los empleados; el efecto negativo surge cuando se confiere derechos a ciertos empleados no justificados (por ejemplo se otorga mayor remuneración a empleados familiares que a no familiares que ocupan puestos similares, o se incorpora a un miembro de la familia a un puesto para el que está menos capacitado que otros empleados). Pero también las empresas familiares tienen una incidencia positiva sobre los empleados, a quienes suelen dar un trato más próximo, y esta mayor cercanía genera un clima de adopción de decisiones más rápido y flexible, pues se conoce con bastante precisión la estrategia de la empresa.

7- Propiedad. Son personas o entidades que tienen acciones de la empresa familiar y no desempeñan ninguna labor directiva. Entre estos agentes destacan los inversores institucionales (como las entidades financieras y el capital riesgo) y socios minoritarios. En ambos casos estos accionistas persiguen obtener un determinado nivel de rentabilidad, por lo que suelen estar interesados en participar en el consejo de administración de la empresa. Un caso especial lo constituyen los accionistas minoritarios de las empresas familiares que cotizan en bolsa, quienes tienen sus propios derechos como participar en la junta de accionistas (en algunos casos) y a recibir información de la empresa.

Visualizar los tres círculos nos recuerda la importancia de gestionar adecuadamente las relaciones entre familia y empresa, estableciendo claramente cual es el papel de la familia respecto a la empresa, lo que se logra consensuando las normas por las que dichas relaciones se van a regir, estableciendo órganos de gobierno, y haciendo una correcta planificación de la sucesión.


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