La remuneración es un punto clave en las empresas familiares, pues si es mal administrada puede provocar rencores y resentimiento, mientras que bien administrada puede promover la cooperación y el interés por continuar la empresa familiar.

No es posible establecer una práctica única y perfecta, que se adapte a todas las empresas familiares. Cada familia empresaria y su empresa familiar, tienen su cultura, sus ideales, sus valores y principios, por lo que la solución a la que se llegue deberá hacerse a medida para su caso concreto.

Cuando los miembros de la familia se comienzan a incorporar en las empresas familiares, algunos propietarios toman la decisión de darles una remuneración más alta. En general, la decisión se motiva en permitir que el familiar disfrute del mismo nivel de vida que tenía cuando vivía en la casa familiar. En cambio, ante esta situación otros hacen justo lo contrario, mal pagan a los familiares empleados, decisión que en general se motiva en incentivarlos a trabajar más o que comprendan lo que es ganar dinero y empezar “desde abajo”.

Ninguna de las dos posturas está mal, pues dentro del particular contexto de una u otra familia y empresa, pueden ser una buena opción. No obstante, existe una mejor opción, la que ha demostrado ser más eficiente para cuidar la confianza y los vínculos afectivos en la familia: pagar a los familiares una remuneración acorde al mercado.

Pagando a los familiares una remuneración acorde a mercado, evita que se dañen los lazos familiares entre los que trabajan en la empresa y los que no, pues es verdad que el rencor aflora con facilidad cuando los accionistas activos gozan de beneficios especiales que los inactivos de la familia no pueden disfrutar.

Remunerando acorde a mercado también evita despertar los celos y el resentimiento de aquellos empleados ajenos a la familia que estén desempeñando el mismo trabajo, lo que puede generar problemas al trabajar y desmotivación. Es una gran golpe al espíritu de equipo de los empleados clave, descubrir que los empleados familiares son mejor remunerados que los externos por desempeñar el mismo trabajo.

Otro problema que se evita al pagar una remuneración de valor de mercado, es el de generar a los empleados familiares expectativas poco realistas respecto de sus empleos. Si un familiar es sobrepagado, y luego deja la empresa familiar para intentar acceder a un puesto de trabajo, es posible que sufra un choque cultural, pues va a tener dificultades para aceptar un sueldo más realista, e incluso puede que se vean obligados a bajar su nivel de vida.

Por otro lado, la infrarremuneración, si bien puede evitar los inconvenientes comentados, puede generar otros. Por ejemplo, son frecuentes las situaciones en que los empleados de la familia no pueden esperar una mejora de sus condiciones salariales hasta que el actual propietario y líder se aparte de la empresa familiar, lo cual genera incomodidad y resentimiento, y resulta poco eficaz a la hora de promover una cultura de trabajo positiva en la empresa.

Conclusión:

Si bien no hay una respuesta perfecta para todas las empresas y familias, la primera aproximación al abordar el tema de la remuneración de los familiares en la empresa familiar, debería ser considerando pagarles una remuneración acorde a mercado; ni sobre ni infra remuneración.

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