En las carreras de relevo (o carreras de posta), cada corredor completa una parte del trayecto y debe pasar un objeto conocido como “testigo” o “posta” a su compañero para que éste siga la carrera. Para triunfar en esta competencia, es clave que el primer corredor pase con éxito la posta al siguiente corredor.

Tan importante como en esta disciplina deportiva, este concepto lo es en la vida de las Empresas Familiares, aquel del éxito en el relevo, pues en estas también es necesario para triunfar que el que ha llevado la empresa hasta ahora sepa entregarla de la mejor manera a la siguiente generación.

Una de las claves del éxito en el relevo generacional de una Empresa Familiar consiste en encontrar el momento óptimo para desarrollar el proceso de traspaso, encontrar “cuándo pasar la posta“.

Detectar la necesidad:

Como en muchos otros ámbitos de las empresas, la temprana detección de oportunidades es la clave para aprovecharlas al máximo y beneficiarse de ellas, y la cuestión que nos compete ahora no es excepción, pues comenzar este proceso lo más inmediato posible al momento en que surge la necesidad será lo que reporte mayores beneficios para la empresa y también para la familia.

Al acertar con la identificación del momento, se tendrá suficiente tiempo para desarrollar una correcta elección del sucesor, una buena preparación del mismo y un pacífico traspaso de los poderes.

Esta necesidad puede en una Empresa Familiar venir dada, principalmente, por los siguientes tres factores: la situación del negocio, la del entorno o la del actual líder.

La situación del Negocio:

Puede suceder que esta necesidad se origine de la situación actual del negocio, caso en que las características del mismo exijan de alguna manera un cambio en la dirección.

Casos de este tipo son aquellos que la empresa comienza a crecer a un ritmo que el director no logra acompasar, acabando por rebasar sus capacidades de gestión, o en los que la empresa alcanza niveles de complejidad tales que requieren de la dirección un conocimiento técnico elevado para la correcta toma de decisiones, nivel que el director no cumple en su actual condición.

De esta forma se ve como el propio negocio puede ir adquiriendo características que manifiesten la insuficiencia de las capacidades del actual director y exijan por ello un cambio.

La situación del Entorno:

De forma similar, puede suceder que la necesidad de proceder al relevo generacional venga determinada por factores más externos, por cambios en el entorno que requieran nuevos estilos de dirección.

Podría ser el caso de un aumento importante en la cantidad de competidores dentro del sector en el que se maneja la empresa, lo que requiera un estilo más competitivo de dirección, por ejemplo, que asuma mayores riesgos y sea más “agresivo” al tomar decisiones, para proteger de esta manera la cuota de mercado en la que participa la empresa.

Otro caso podría ser el de un director habituado a una época de crecimiento económico, y que al caer la crisis no sepa gestionar la empresa con recursos tan limitados.

Hablamos aquí de cambios en el entorno, en principio ajenos a la propia empresa, que ponen de manifiesto la necesidad de poner en marcha un relevo generacional.

La situación del actual Líder:

Aun siendo muy importantes las señales que aportan las situaciones mencionadas en los párrafos anteriores, es una realidad que en las empresas familiares uno de los principales factores que permiten identificar que llega el momento de “pasar la posta”, es la edad del actual directivo.

Es muy frecuente que la Empresa Familiar sienta la necesidad de comenzar con este proceso cuando cae en cuenta de que el actual líder se acerca a la edad de jubilación. La edad avanzada de los directivos puede (aunque no necesariamente) conllevar algunos problemas como inflexibilidad frente al cambio, resistencia a retirarse o reducido tiempo de formación del sucesor en la dirección.

Por ello lo mejor es ser conscientes de que la edad del actual líder puede ser un factor que ayude a determinar cuándo ha llegado el momento de proceder al relevo generacional, y en función de ello prever dicho proceso con la mayor anticipación posible.

Conclusión:

La clave es identificar el momento óptimo, teniendo en cuenta para ello a estos tres factores: la situación del negocio, del entorno y la del actual líder. Así la familia empresaria debería ser capaz de determinar cuándo ha llegado el momento de “pasar la posta”.

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