capitulaicones matrimoniales y planificacion patrimonial familiar

Una de las principales características de una Empresa Familiar es la intención que tiene de traspasar unido su legado a la siguiente generación. Quienes nos dedicamos a estas empresas, aún no hemos encontrado la clave para que ello siempre suceda, lo que tampoco parece posible porque no existen en este ámbito soluciones universales, pero sí hemos dado con algunas recomendaciones que ayudan a que las empresas familiares extiendan su esperanza de vida y aumenten las probabilidades de éxito de su siguiente relevo generacional.

Una parte importante de estas recomendaciones son aquellas vinculadas a la Planificación Patrimonial de la familia, la que consiste en la elaboración anticipada y estratégica de un protocolo de actuación para organizar y dirigir la gestión del patrimonio familiar (tanto el actual como el potencial), con la finalidad de conservarlo y/o aumentarlo.

Dentro de las recomendaciones relativas a la Planificación Patrimonial Familiar, encontramos a su vez otra rama que es la de aquellas relacionadas a los Matrimonios y Uniones por Afinidad (uniones concubinarias). Aquí es donde encontramos a la que nos cometemos a destacar en esta entrada.

La Recomendación: que los miembros de la Familia Empresaria asuman el compromiso de celebrar con sus parejas una capitulación matrimonial que prevea como régimen patrimonial del matrimonio la separación absoluta de bienes.

¿Qué son las capitulaciones matrimoniales? Se denomina así al contrato que celebran dos personas que tienen la intención de contraer matrimonio en un futuro (son necesariamente anteriores al matrimonio), con la finalidad de regular los efectos de las relaciones patrimoniales o económicas del matrimonio. Mediante este acuerdo de voluntades, la pareja puede optar por no someterse al régimen legal de bienes (ganancialidad), y en su lugar inclinarse por otra variedad de alternativas que van desde la exclusión de determinados bienes o ingresos, hasta la separación absoluta de bienes.

Haciendo uso de esta herramienta, una pareja podría pactar que lo que reciba cada uno le es propio, tanto durante la vigencia del matrimonio como a su eventual disolución. De esta manera no se genera, sobre lo que recibe el otro cónyuge a título oneroso, un derecho a una mitad, como sí sucedería en el régimen legal de bienes. Por el contrario, de pactarse la separación absoluta de bienes, los cónyuges durante todo su matrimonio y aun si éste cesare de existir, nunca se deberán nada más que respeto y afecto (opcional este último en caso de cese de la relación 😉), eliminando de “arriba de la mesa” un tema que con frecuencia causa problemas.

Como puede anticiparse de los párrafos anteriores, la utilidad de esta herramienta en la Planificación Patrimonial de la familia es evidente, pues si una Familia Empresaria se compromete a adoptar para con sus parejas un régimen de separación de bienes como régimen patrimonial de sus matrimonios, blindarán el patrimonio familiar, excluyendo la posibilidad de que una eventual disolución de un matrimonio le genere a un no-familiar el derecho a quedarse con una parte (acciones o bienes clave) de la Empresa Familiar.

“El principal inconveniente del régimen de gananciales para la empresa es que, con él, surgen en la pareja del socio derechos de crédito respecto a la empresa, que abarcan toda su participación: desde los dividendos y la venta o liquidación de la compañía, hasta los aumentos y reducciones de capitales. Por ello, en caso de separación o divorcio, genera serios problemas a las empresas”.

Antonio Bañón Bernand, socio de la prestigiosa consultora Pricewaterhouse Coopers en España.

Cabe reiterar que en el ámbito de las Empresas Familiares no existen las soluciones universales, y para una familia y empresa concretas la solución puede ser la transversalmente opuesta. Los casos deben analizarse uno a uno y por profesionales cualificados, para entender las dinámicas de las relaciones entre los dos sistemas, el familiar y el empresarial. Por ello esta recomendación que se comenta debe ser debidamente ponderada atendiendo a cada caso.

Aún así, la experiencia indica que la disolución de vínculos matrimoniales suele conllevar cierta fricción entre los ex componentes de la pareja, distanciando sus intereses e incluso volviendolos opuestos, lo que, trasladado a los aspectos patrimoniales, no es en absoluto beneficioso, pues poner la propiedad de la empresa familiar en manos de una persona con intereses opuestos a los del grupo familiar es una situación que se debe evitar a toda costa, y para ello las capitulaciones matrimoniales son de las herramientas más idóneas.

Conclusión:

Las capitulaciones matrimoniales son una herramienta muy útil de la que disponen las Familias Empresarias para blindar su patrimonio frente a eventuales disoluciones matrimoniales. Las mismas deben ser celebradas ante un Escribano Público, que asesorará sobre todas las posibilidades y beneficios a los que con ella tiene acceso la pareja y también la familia.

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