En empresas familiares donde sus líderes son auténticos capitanes, una ventaja competitiva puede tornarse rápidamente un problema cuando el resto de su "tripulación" deja de discutir sus decisiones por equivocadas que parezcan. La creación de órganos de gobierno y profesionalización de la empresa, enmarcadas en un proceso de relevo generacional, no solo pueden solucionarlo sino también prevenirlo.